Los Elegidos 18 (Manuscritos)

     En la cocina comían Felipa y Lupe; en la mesita pequeña que se encontraba en ese recinto. Ambas platicaban en un tono poco acalorado.

     – No se porque te empeñas en tenerle mala voluntad a Poncho. –dice Lupe.

     – Ese jovencito es de mala calaña. –afirma la anciana-viene de los barrios salvajes

     – Pero tía. El no es malo, no es como los otros.

     – Es igual que todos esos vagos.

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Aunque nadie nos crea 2 (Hormigas)

     Entonces se empezaron a preocupar. Fue cuando encontraron todos mis soldaditos de plástico, que estaban completamente chamuscados dentro de lo que había sido una caja de tenis Puma que me habían comprado justamente junto con el paquete de soldaditos. No me salvé de la regañada y hasta de las nalgadas, ellos pensaron que yo lo había hecho, y no fue así, fue entre los dos, aunque yo solo haya llevado la caja de los cerillos.

 

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Aunque nadie nos crea 1 (Niño solitario)

     ¿Por qué casi nadie se acuerda de lo vivido en sus primeros años de existencia? No lo sé. Lo único realmente cierto es que aunque mis mayores insistan en que es imposible que yo pueda recordar acontecimientos en mi época de 2 y 3 años, sí logro hacerlo.

 

 

 

     Recuerdo que en la época de mi infancia, la familia pasó por un momento económico difícil

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Los Elegidos 15 (Hermana, no nos dejes)

III

 

     Cindi salia a pasos firmes de un local en un centro comercial que en lo alto tenia un anuncio que llevaba la leyenda “Llaves al minuto”. La chica sube a su auto con las gafas oscuras en su rostro y en su mano las llaves con las que intentaba abrir la puerta del coche.

     Un hombre joven de barba cerrada, se abalanza contra la chica en movimientos desesperados, tomándola de los hombros que hace caer las llaves sobre el suelo poniendo a la joven en un nerviosismo agudo.

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Los Elegidos 14 (Carta para la difunta)

     Deja el papel en su lugar y la confusión crece al ver lo que expresaba su hermana en aquel escrito, se daba cuenta que en realidad no llego a conocerla, que nunca supo quien era en realidad. Toma otro papel con indecisión y vuelve a leer.

 

Otra vez me privan de ser joven;

como envidio a las aves que pasan

volando por mi ventana, como quisiera

convertirme en viento y huir lejos de

los seres que me aman.

 

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Los Elegidos 13 (flores de un mismo rosal)

Cindi la toma y bebe pasándose la pastilla.

– Aunque yo pienso que le ayudaría más un platillo de enchiladas con harta salsa verde. –vuelve a entrometer la criada joven.

– ¡Cállate, Lupe! –regaña la anciana.

– Déjala, Felipa –contesta Cindi – Ella tiene razón, pero en este momento no tengo tiempo de desayunar.

– La señora Brianda fue a la iglesia, dijo que no vendría a comer. –informa Lupe.

– ¡Perfecto! –dice sonriendo, Cindi.

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Los Elegidos 12 (alguien que me ame)

     En la cocina se encontraba Lupe y Felipa discutiendo mientras hacían sus labores domesticas.

– ¡No quiero enterarme de que sigues viendo a ese jovencito! –dice exaltada la

tía.

– ¿qué tiene de malo eso? –reclama la jovencita.

     – Es un vago. No te va a traer nada bueno.

     – ¡Pero yo lo quiero!

     – Que vas a saber tú de la vida, estas muy chica como para saber en realidad lo

     que es querer a un hombre.

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