Los Elegidos 2 (Brotan los recuerdos)

     Las lágrimas se asoman a los ojos de Cindi. Los recuerdos brotan en su cerebro; de las tardes en el jardín cuando jugaban de niñas; ambas eran las mejores amigas… Y si que lo eran, pero ahora… ella había quedado sola.

 

Por que tú lo prometiste, señor, tú los salvarías.

Y bien pues, aquí están los elegidos.

 

     Las lágrimas ruedan por las mejillas de la joven, mientras el viento acariciaba su pelo. A su lado  estaban Brianda y Esteban, sus padres, los cuales abrazados consolaban su propio dolor, en medio de aquel hermosos cementerio con lápidas y jardines amplios; árboles que ensombrecían aquel campo santo, a causa de la penumbra que empezaba a caer.

     Entrando a su casa, tristemente se dirige escaleras arriba, mientras escucha los sollozos de su madre a la cual consolaba Esteban. En un intento por desaparecer de el dolor que la agobiaba penetra a su recamara y cierra con llave por el interior, recargándose en la puerta casi desfallecida. Con los ojos hinchados, mira su cuarto entero, lleno de muebles caros y decorados vanguardistas, sin embargo, nada la motiva. Lentamente se acerca al buró donde yacía la fotografía que refleja a las dos hermanas sonrientes, mostrando su juventud y alegría; la toma en sus manos y la contempla. Sin pensarlo se dirige hacia la puerta-ventana y recogiendo las cortinas de seda azul, logra observar el inmenso jardín y la alberca.

     En su subconsciente invaden las risas de ambas cuando jugaban contentas en aquel lugar.

Continuará…

Autor: Martín Guevara Treviño

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