Entrevista a Mailer Daemon (La Fábrica Editorial, 2007) o la importancia de un título (segunda parte)

La otra parte del protagonista, el Mailer, que podríamos identificar como un juego de palabras a modo de cartero o el que envía mensajes; también puede sugerir el apellido de Norma Mailer. ¿Por qué este autor? Porque, paradojas del destino, en 2007 publicó El castillo en el bosque, obra en la que se narra la historia de la juventud de Hitler. En esta novela se plantea la influencia del entorno en el desarrollo de una persona, cómo las circunstancias pueden extraer el mal que una persona lleva dentro y perder u olvidar las normas morales que nos inculcan. Esta evolución de una persona inteligente, como lo era Hitler, a la encarnación de la maldad, es presentada en la vida de Daemon Mailer, que se inicia con trabajos para la organización que dirige Mar Ji, después, aun sabiendo que lo que hacía era un acto poco honroso continúa trabajando para ONG de organización poco claras, continúa trabajando para la empresa Fetich donde su visión de la maldad se va ampliando al grabar imágenes cada vez más atroces y violentas y finaliza cuando el propio Daemon decide ser él mismo el ejecutor de una de las muertes que graba, en este caso de un adolescente. Excusado por los que lo acompañaban, esgrimiendo los delitos cometidos por el ejecutado, Daemon aprieta el gatillo. Posteriormente, tras haber superado esa prueba, le informan que la verdadera muerta no se consigue así, sino con un puñal y asesinando con las propias manos, metiendo las manos en el propio vientre del muerto. Este punto es uno de los momentos de inflexión de la novela, es el que alcanza uno de los hitos de la maldad en la novela. ¿Qué habría ocurrido si Daemon hubiese disfrutado con ese asesinato, si tomase el camino de la violencia? Esa pregunta es una de las que Domenico Chiappe deja en las mentes de los lectores para que continúen la historia. Aquí, en esta pregunta, es donde la vida de Daemon y Hitler se separan.

Existen muchos más paralelismos en la obra de Chiappe, muchos más mensajes dispuestos a ser descifrados por el lector, que no debe dejarse caer en una lectura superficial de la obra, sino desentrañar, sacar las vísceras de este relato que por momentos se convierte en una fotografía terrorífica de nuestra sociedad.

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