Theophile Gautier en Granada

Gautier viajó por España durante el año 1840, acompañando a un importante coleccionista al que asesoraba en materia de obras de arte y antigüedades. En este viaje escribió Viaje a España en donde dejó las impresiones que le llevaba de los lugares que recorría. Este libro fue uno de los más leídos de su época.

Aguafuertes españolas
El aspecto general de Granada defrauda todas las previsiones formadas previamente. A pesar de todo y de las muchas decepciones sufridas, uno no puede darse cuenta de que han pasado trescientos o cuatrocientos años y multitudes de burgueses por aquel teatro de tantas acciones románticas y caballerescas. Os figuráis una ciudad mitad morisca, mitad gótica en la que los campanarios alados se mezclasen con los almirantes y en la que los hastiales alternasen con as terrazas; se espera encontrar casas con relieves, historiadas con escudos y lemas heroicos, construcciones raras de pisos superpuestos, de vigas salientes, de ventanas adornadas con tapices de Persia y tiestos azules y blancos; en fin, una decoración de opera en la realidad que representa alguna maravillosa perspectiva de la Edad Media.
Las personas con las que os encontráis con traje moderno, con sombrero hongo, con levita de señor, producen involuntariamente efecto desagradable, pareciendo más ridículas de los que son en realidad, pues, ciertamente, no pueden pasearse, para gloria del color local, con el albornoz moro de tiempos de Boadbil o la armadura de hierro de la época de Fernando e Isabel la Católica. Tienen a gala como casi todos los burgueses de las ciudades españolas, demostrar que no son pintorescos y dar pruebas de civilización luciendo pantalones de trabilla.
Tal es la idea que les preocupa, temen pasar por bárbaros por atrasados, y cuando se les alaba la belleza salvaje de su país, disculpanse humildemente de no tener ferrocarriles y de carecer de fábricas de vapor. Uno de estos honrados ciudadanos, ante quien yo cantaba los encantos de Granada, me contestó: ‘Es la ciudad mejor alumbrada de Andalucía, fíjese usted en la cantidad de faroles, pero ¡qué lástima que no sean de gas!’
Granada es alegre, riente, animada, aunque desprovista de su antiguo esplendor. Los habitantes se multiplican y representan a maravilla una gran población, los coches son más numerosos y más bonitos que en Madrid. La petulancia expande por las calles un movimiento y una vida desconocidos de los graves paseantes castellanos, que no hacen más ruido que su propia sombra (…)
Un viaje por España es aun empresa peligrosa y romántica; hay que contribuir con la persona, tener valor, paciencia y fuerza. A cada paso se arriesga la piel y los menores inconvenientes con los que se tropieza son las privaciones de todo género, la carencia de las cosas más indispensables para la vida, el peligro de los caminos, verdaderamente impracticables para quines no sean arrieros andaluces, un calor infernal, un sol capaz de derretir el cráneo, hay además que habérselas con los facciosos, los ladrones y los posaderos, gente bribona, cuya honradez se acomoda al numero de carabina que lleva uno consigo. El peligro os rodea, os sigue, os precede, solo ois cuchichear historias terribles y misteriosas. Ayer comieron los bandidos en esta posada. Una caravana fue detenida y llevada al monte por los facinerosos, para pedir rescate, Palillos, está emboscado en tal sitio, por donde tienen ustedes que pasar. Indudablemente, en todo esto existe mucha exageración; pero, por muy incrédulo que uno sea es preciso convencerse de que hay algo de cierto, cuando en cada encrucijada se ven cruces de madera con inscripciones de este género: ‘Aquí mataron a un hombre’. ‘Aquí murió de mano airada’.
Habíamos salido de Granada a la caída de la tarde y teníamos que andar toda la noche. No tardó en salir la luna, inundando con sus rayos de plata los resaltes de las montañas. Las sombras de los roquedos se alargaban y se acortaban, adoptando formas extrañas, en el camino que seguíamos y producían efectos de óptica originales. (…)

Este artículo cuenta con fragmentos de Viajes por España de Gautier

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *