In omnium memoria semper eris.

Que siempre estaré contigo,

que nunca te irás de mi lado,

que siempre serás mi abrigo,

que nunca te habré olvidado.

     Han pasado dos meses. Sigues estando en mi memoria, en la memoria de todo aquél que te quiso, en la memoria de todo el que no te quiso. Siempre vivirás, aunque no vivas; serás, aunque no seas.

     Tu recuerdo ha regresado a mí, ha persuadido mi fina capa de resistencia contra la nostalgia y ha traspasado mi más fina capa de alegría. Tu imagen ahora se refleja en mi pensamiento cada vez que cierro los ojos, y no puedo abrirlos, More…más bien no quiero, porque quiero volver a tenerte, a acariciarte, a besarte y a contemplarte.

     La huella que dejaste en mi sensibilidad no se ha borrado, aunque otra lo haya intentado. Deseo más que nunca que retornes sobre tus largos pasos y vuelvas a ser, y vuelvas a protestar y a luchar por tu espacio.

     Basta un simple silbido para que tu voz resuene en mi oído. Mi oído se agudiza y percibo tu socorro, tus ganas de volver a estar con nosotros. Pero no es posible -lo sentimos tanto tú como yo- que cruces de nuevo ese umbral que una vez te llevó a un lado del que no volverás jamás. Pero te ansío, te recuerdo, te estimo, te quiero, te echo de menos, te escribo sonetos, te pido deseos, te mando recuerdos.

     Paso por la calle y no veo más que seres como tú, como esa amiga que durante diecisiete años anduvo por mi lado, esa amiga -que eras tú- a la que nunca hice caso, mas a la que siempre quise.

     Quiero que sepas, desde el fondo de mi nostálgico corazón, que te añoro, que eras un elemento esencial en mi vida, y que seguirás siendo quien eras antes de que ese genio maligno, como el que nombraba René, se apoderara de ti y te llevara consigo.

     Manos mías son las que firman esta carta, y manos tuyas las que la han de recibir. Ojos míos los que lloran por ti, y ojos tuyos los que han de leer esta deuda que tengo contigo. No me alargo, que me espera una vida por delante. La tuya se acabó, lloro tu ausencia. La mía aún tiene llama, y no debo consentir que se consuma.

     Vuelve a la cama, princesa, y recuerda los buenos momentos que hemos pasado con tus mordiscos y tus mimos, con tus ladridos, con tus arañazos, con tus llantos de madrugada y con tus dolores. A pesar de haberte dicho pesada, recuerda que no lo fuiste. Fuiste la mejor compañera que un solitario pudiera tener.

     Espero que desde donde estés, sea cual sea tu situación, puedas leer lo que escribo. De ninguna manera permitiré que tu recuerdo se ausente de mi memoria nunca, mas si pasare, no dudes en reprocharme y en reclamar tu atención.

     Tana, linda perra, en nuestros corazones y en la memoria de todos siempre estarás. No te olvidaré. Buen viaje.

     Me despido, que ya es largo.

     Te quiero.

     Un abrazo.

     Jorge.

1 comentario en “In omnium memoria semper eris.”

  1. Realmente me ha gustado mucho tu entrada eh! es muy bonita, lo que pasa que al final me ha echo gracia por saber para quien iba jaja.
    Bueno no se que decirte, me da cosa firmar aqui…Te quiero

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