Diosa de Papel (VII Investigaciones)

Diosa de Papel (VII Investigaciones).
Diosa de Papel (VII Investigaciones).

 

 

10.

     El timbre de la puerta suena pausadamente, uno, dos, tres veces, Nora llega de prisa abriendo. Se trataba de los dos policías, el hombre de la cicatriz llevaba entre sus manos un envoltorio de papel. La joven los invita a pasar mientras Kenny llega hasta el lugar, ambas modelos se encontraban ataviadas en ropa casual haciendo lucir su juventud y belleza, listas para dirigirse a su trabajo.

     —Hola. Me informaron de su intención de visitar la casa de mi madre. —menciona Kenny.

     —Así es señorita. —habla Balbuena— Es muy importante que nos ayude a reconocer el lugar, para descartar algún faltante de sus pertenencias, o en todo caso, que usted detecte alguna anormalidad para tomar una línea de esclarecimiento.

     —Pensé que ustedes eran los policías.

     —Son métodos de investigación, señorita. Espero que no tenga usted ningún inconveniente de cooperar con la autoridad.

     —Desde luego que no. Vamos.

     —Antes déjeme entregarle esto. —Balbuena coloca el envoltorio de papel en las manos de Kenny.

     Doria abre el envoltorio y descubre su blusa amarilla con manchas de sangre, el rostro le palidece mirando fríamente al policía.

     —¿Cómo llegó esto hasta ustedes? —interroga la modelo.

     —Yo se la lleve. —confiesa Nora, un poco apenada.

     —Dispusimos de ella para analizar la sangre de esas manchas. Como vera esa blusa la uso usted la noche del asesinato.

     Kenny lanza una mirada fulminante a su amiga, su actitud se torna a la defensiva, recriminatoria para con Nora.

     —Descubrimos a través de los resultados que se trataba de sangre de un ave.

     —¡Un ave! —exclama sorprendida Nora.

     —Cuando regresaba de visitar a mi madre, una lechuza se estrello contra el parabrisas de mi auto. Afortunadamente no se rompió el vidrio, pero no tuve la precaución de proteger mi ropa al momento de limpiar la sangre del cristal. No pude evitar mancharme.

     Nora se ruboriza al encontrarse en aquella situación tan bochornosa, que la colocaba ante su mejor amiga como una desconfiada y traidora. Siente pena por haber dudado de ella.

     —¿En verdad ustedes pueden creer que yo haya matado a mi madre?

     Todos quedan en silencio, sin respuestas, solo las miradas se cruzaban entre los cuatro presentes, lo que cada uno en forma individual pudiera creer o estar pensando en esos momentos, no se expresó, no existía la confianza plena, nadie podría meter las manos al fuego por nadie, la verdad quedaba muy lejos de ser revelada.

11.

     Las aves del bosque cantan y vuelan ignorantes del mundo de los humanos, es por lo mismo que el hombre busca la tranquilidad en el bosque, deseosos de perderse en ese mundo que no les pertenece. Tal perece que Renata Doria así lo buscó, en su casona en medio de aquella vegetación, con un jardín próspero y bello, su refugió en vida.

     Kenny camina melancólica bajando los tres escalones de piedra que llevan de la casa al jardín. Afuera El Comandante Josué Balbuena y el Agente Luis Tapia observan, escuchan, buscan posibles guaridas de algún asesino que al asecho pudo haber estado cazando a su víctima.  

 Continuara…

 

 

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