Diosa de Papel (VI Modelos)

Diosa de Papel (V Modelos).
Diosa de Papel (VI Modelos).

 

 

8.

     La noche lanzaba un viento fresco, Kenny sentada sobre el sofá de la sala de estar en su departamento veía en el televisor un programa de comedia. Llevaba puesta una bata ligera y acariciaba entre su mano izquierda una rosa blanca en botón. La puerta del departamento se abre entrando Nora, mostraba en sus movimientos lo agotado que resultara su día laboral.

     —¿Cómo te fue? —interroga Kenny a su amiga.

     —De maravilla. Mañana haremos los portafolios para exhibir en  Francia. Enviarán mis fotografías y las de Anabel Guzmán. ¿Te das cuenta lo que significa eso? Anabel es la mejor modelo del país y siempre envían sus campañas al extranjero, y ahora es la primera vez que voy incluida. Estoy feliz.

     —Anabel no es la mejor. Se ha relacionado bien con los directivos, por eso es quien más participación tiene. Muchos aseguran que mi trabajo es mucho mejor que el de ella.

     —Pronto se te hará justicia, amiga.

     Kenny juega con el botón de rosa, oliendo su perfume, como si fuese un ente de vida, un cómplice, un objeto a quien le haya contado sus secretos.

     —Se me olvidó decirte. —comenta Nora— Llamó el comandante de la policía.

     —¿Y qué dijo?

     —Vendrá mañana para que lo acompañes a la casa de tu madre.

     —Hoy enterraron a mi madre. —con voz quebrada dice Kenny— Y no estuve presente. Siempre me reprochó que le dedicara tanto tiempo a mi trabajo. Y ya ves, hoy trabajé mientras extraños le daban sepultura, en su tierra, en su jardín que tanto amaba.

9.

     El sol tibiaba la mañana en aquella húmeda propiedad que se encontraba en medio del bosque, una casa grande, con techo en dos caídas de agua, con un amplio jardín lleno de flores distintas y árboles diversos. Era la casa que en vida habitara Renata Doria; el Comandante Balbuena  observa cada cuadro de aquel jardín en busca de evidencias, aunado en la tarea el agente Tapia, ese era el lugar indicado, donde la victima había caído. Decidieron acudir solos antes al lugar, después pasarían por Kenny y acudirían de nueva cuenta.

     —Parece que todo está en orden. —comenta Luis.

     —Aparentemente. Recuerda que la única que nos puede decir con precisión si todo está en orden es la señorita Doria.

     —Me resisto a creer que nos estemos topando con el crimen perfecto. Increíble que alguien asesine atrozmente a una mujer, y no deje huella.

     Los ojos del Comandante brillan con un destello diferente, como un chispazo, se agacha a orilla del jardín, sobre el césped encuentra un botón de rosa  a punto de marchitarse, aparentemente aquella flor había sido maltratada deliberadamente, ¿la habrían pisoteado?, Levantando la flor la muestra a su compañero.

     —Mira, esto puede servirnos.

     —Una flor en un jardín, no significa nada especial.

     —Te equivocas, Tapia. Mira a tu alrededor,observa bien, las flores que hay, son rosas rojas, allá otras plantas de rosas amarillas, pero no hay ninguna planta de rosas blancas.

     —¿Qué está pensando, Comandante?

     —Que en efecto, andamos tras una mujer.  

 

 

 Continuara…

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