Brujas Infiltradas (48 ritual)

Abrí la puerta que se encontraba sin seguro y llamé a gritos a Elisa Carpe. Nadie me respondió, recorrí los oscuros pasillos de la vieja casa sin dar con ella,  abrí la puerta que va al traspatio y logré distinguir una fogata al centro del patio, grandes leños se consumían. El suelo húmedo hizo que mis zapatos  se pegaran en el lodo dificultando un poco el avance. No logré ver a Elisa por ningún lado después de dar una rápida revisión con mi vista por todo el lugar, pero la llama danzaba suave como hipnotizándome.

 

     Cuando llegué cerca del fuego pude ver con claridad que alrededor estaban once lozas de piedra acomodadas en círculo en torno al fuego, cuatro en dirección de los cardinales,  y siete alrededor de éstas primeras formando dos círculos en total, rodeando el fuego, cada una de las piedras llevaba marcado un signo incomprensible. El viento sopló con intensidad que hizo que me desequilibrara y casi fuera a dar al suelo, el cielo se tornó oscuro, las nubes cargadas cubrieron la luna por completo y el fuego se extinguió.

 

Mis nervios salieron a flote y corrí a resbalones hasta la puerta para introducirme a la casa.  Huí de ese lugar, sin siquiera tomar un taxi. Corrí, corrí por las calles de la ciudad con los pensamientos saturados de miedo. Como si me persiguiera una enorme maldad que luchaba por atraparme. Sin comprender el simbolismo, pero estaba seguro que lo que acababa de presenciar era el escenario de un ritual, un ritual satanico.

 

Continuará…

 

Autor: Martín Guevara Treviño

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