Brujas Infiltradas (4 La visita)

La visita
La Visita

     Espero de todo corazón que éste acontecimiento sea para bien, y que avive el ambiente tan muerto en que ha caído nuestro hogar. Simona es parte de la servidumbre en casa, pero es una persona que moralmete ya está incluida en la familia, rondará los sesenta y siete años pero es fuerte y delgada, es una vieja vigoroza.

     Al  caminar por el centro de la ciudad he decidido entrar a la parroquia, y dejar unas flores silvestres que he recogido de la orilla del río. Me sorprende que a esta hora resida una multitud en misa, siempre hago ésto como un ritual, del río a la iglesia a entregar las flores, y estoy enterado perfectamente de los horarios de las misas. Verifico mi reloj para cerciorarme del tiempo y efectivamente son las 18:31 horas y la misa según mis informes debe dar comienzo a las 21:00 horas. Sin más, coloco las flores en la imagen de María con su hijo en brazos y a sus pies una serpiente, una escultura que está en el ala izquierda de la retaguardia de la parroquia. Me santiguo colocando una rodilla sobre el piso de mármol. No es mi costumbre acudir a las misas, mi visita en las iglesias es en forma directa entre Dios y yo, sin intermediarios. Antes de salir, la curiosidad me hace volver la vista hacia el altar. Hay un ataúd a medio pasillo, es una misa de cuerpo presente. El sacerdote mantiene la hostia en alto con ambas manos, como en mis sueños. Salgo de prisa tratando de borrar aquella imagen de mi conciencia.

Continuará…

Autor: Martín Guevara Treviño 

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