A mi nueva pluma

Voy a cometer una leve locura, una leve estupidez por otra parte, una leve sensación de novedad y una leve sensación de rareza: voy a publicar un poema dedicado a algo extraño. ¿Por qué a algo extraño? Porque hasta ahora no había dedicado nunca un poema a un objeto –quizá a alguno, pero nada en especial. Éste, pues, ha sido totalmente en serio y con total sentimiento, aunque de la manera más ligera posible, de vanguardismo se trate–.

Nunca estuve de acuerdo con el vanguardismo, y no lo estoy por completo. En realidad, en una inmensa minoría estoy a favor de los textos en verso sin rima, pero viendo lo que se ha visto en muchos poetas de nuevo siglo, y viendo tantos poemas dedicados a máquinas, como aquél que escribiera en su día un tipo sobre una máquina de escribir –Underwood girls, buen poema que era y que es–, ¿por qué no voy a escribir yo un poema directamente dedicado a una pluma, y que además carece de rima en algunos versos por gracia del autor? Seguro que hay alguien que me critique, pero si un individuo puede lanzar un cubo de pintura hacia un lienzo y llamar al resultado Imágenes del lago por la noche –por poner un ejemplo, no sé si existirá tal título en una pintura vanguardista– y, además, vender esa pintura por diez mil euros con el sobretítulo –pseudotítulo– de “obra de arte”, yo puedo, entonces, escribir un poema de este estilo a vuelapluma, a vuela escritura, a vuela idea.

No pretendo crear una obra de arte, sino plasmar un poema no sin antes haberlo explicado. Éste va dirigido a mi nueva pluma –la primera que tengo, la primera que utilizo para escribir, mi primera amiga plateada que ha escupido un chorro de ideas por su cabeza grabada minuciosamente–, y no hay nada más que decir. Lo demás, algunos lo captarán, otros no. Pero, ¿dejan, por no entenderse a primera vista, los Diálogos de Platón de ser obras de arte? Yo creo que no…

En fin, les dejo con el poemita. Espero que de algún modo encuentren el gusto al leerlo. En cualquier caso, gracias a quienes lo lean, lo entiendan o no.

A mi nueva pluma.

Me he dispuesto a escribir en este día
–pluma en mano, que no falte,
ya que es nueva–
sin saber a qué mirar. ¿Quién diría
que un poeta
retomara su poesía
sin saber cuál será el tema
a tratar,
y sin sentir todavía
la nostálgica sensación
que tiene que vivir uno
para que uno u otro corazón
–o bien, ninguno,
¿por qué no?–
le inspire la tristeza
a que aspira un buen poeta,
a que aspira un buen ladrón.

Sí, ladrón, ¿qué más?
Un poeta sólo roba
a su pluma las ideas,
luego son todos los poetas
–yo entre ellos, Dios me libre–
más ladrones que un ladrón.

Salir fluidamente
las ideas de su pluma,
plasmarlas de repente
en un papel en blanco,
eso, amigos, es poesía:

lo que escapa de las manos,
que agonizaba en el pecho
y buscaba la hermosura,
y fue a parar a mis manos
–la hermosura, digo–
en forma de pluma
tan plateada como el abrigo
que me dejó una vez abrigado,
retenido en su regazo
mientras lloraba desconsolado
la pérdida de una musa
que, ¡por fin!, volvió a mi lado.

Jorge González Jurado.
9 de mayo de 2008.
A mi nueva pluma, ésta que escupe sin parar. Gracias, Platy.

2 comentarios en “A mi nueva pluma”

  1. Hola Jorge.

    A mi me parece genial que le dediques un poema a tu pluma. Un poeta debe escribir siempre lo que quiera, y si es sobre algo o alguién al que se le tiene un cariño especial mucho mejor.
    Un claro ejemplo esta en Pablo Neruda y sus «Odas Elementales», donde podemos encontrar poemas dedicados desde el amor, hasta el mismísimo fuego.
    Sigue así.

    P.D. ¿ Para cuando la Quinta Parte del diario?
    me tienes intrigado tio.
    Saludos.

    Responder
  2. Hola, compañero.

    Me alegra enormemente que me dejes este tipo de comentarios -la enorme moral que pueda tener alguien, nunca es tan grande como cuando alguien la empuja-. Te agradezco que sigas mis escritos. La quinta parte del Diario está en proceso de escritura y firma, no sin antes hacer varias gestiones. Calculo que en un par de horas tendré todo a punto para dedicarme al relato. Hasta entonces, espero con ansiedad nuevas cosas de ti -tú también eres un artista-.

    Un saludo.

    Jorge

    Responder

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