23 de Abril, Día del Libro

23 de Abril, Día oficial del Libro, miércoles. Dichosos fueran Shakespeare y Cervantes. Yo, Jorge –sí: Jordi, hoy es mi santo–, quiero manifestarme ante la injusticia de quien odia los libros.

Hará cuestión de cuatro años, todos los profesores de Lengua y Literatura, así como todos aquellos que son un poco dignos y saben leer, me felicitaban por ser mi santo y me aconsejaban que leyera un libro en este día tan importante para tal acto.

Mi respuesta era inmediata: “¡No! No quiero leer, no me gusta la lectura, la odio, es una pérdida de tiempo”. Estaba totalmente seguro de lo que decía, estaba completamente convencido de que en la vida iba a abrir un libro de doscientas páginas y lo iba a devorar con placer, estaba plenamente satisfecho porque pusieran en la televisión series de dibujos animados, series manga, series de jóvenes, películas de terror, películas de amor, dramas. ¿Quién iba a querer leer entonces, si todo lo que quería que pusieran en la tele era exactamente lo que ponían y siguen poniendo? Mi respuesta, por tanto, era inmediata y negativa, reactiva ante todo proyecto de lectura. Mi reacción ante cada actividad de fomento a la lectura que se hacía en el instituto era directamente opuesta a la del profesor o profesora de Lengua y Literatura –quien convocaba el acto de fomento a la lectura–. Mi actitud ante la simple asignatura, ante el puro contenido de ésta, era total y profundamente negativa. Era un negado. Era un macarra. Era un vago. Era… aquel yo.

Hoy soy este yo. Ya no soy un vago. Ya no soy un macarra. Ya no soy un negado. Mi actitud ante la asignatura de Lengua y Literatura es totalmente positiva. He pasado de no querer estudiar absolutamente nada a querer doctorarme en literatura –que ya es mucho–. Intento participar en todo fomento a la lectura. Intento recomendar libros, autores, formas de escritura a todo el mundo, hasta a los que sé que odian dicho campo –maravilloso donde los haya–. No veo la televisión, cada vez hay más programas sobre cotilleos, más programas para que la gente que no ha estudiado nada aprenda a cantar y salga a la fama a causa de tener una cara bonita y una voz bonita, más programas para que la gente aprenda a bailar –¿para qué están las academias de baile si no?–, más programas para todas esas basuras. Ponen películas, buenas películas, todos los fines de semana, claro que sí, pero lo que da un libro no lo da una televisión, por muy buena que sea la película, por muy bueno que sea el actor o actriz, por muy buen argumento o muy buen montaje que haya hecho el director. No. Muchas están basadas en libros, en grandes novelas, y muchas las han estropeado al llevarlas a la gran pantalla. ¿Por qué estaba yo entonces –en aquellos momentos– tan seguro de que nunca me iba a gustar la lectura? No lo sé. Pero el día del libro no me hizo entrar en el mundo. Hay un factor más importante que me hizo entrar en el mundo de la literatura, y no lo voy a nombrar porque no es el momento. El momento ahora es de manifestarme –como ya he dicho– ante el fomento de la lectura y contra todo aquel que no guste de tener un libro en la mano y devorarlo con gusto, de todo aquel que se niega a leer un libro porque es una pérdida de tiempo, de todo aquel que se queja cada vez que se manda una lectura obligatoria en un curso. Frente a todos aquellos voy a decir una cosa: yo fui como vosotros, y mirad lo que soy ahora. No me arrepiento para nada de lo que he llegado a ser y no me arrepiento en absoluto de lo que aspiro ser. Soy escritor –más o menos conocido, pero eso no tiene tanta importancia–, soy lector, soy poeta, soy cantautor, soy músico, soy rebelde, soy crítico, soy ajeno a la maldad –menos cuando hay que estar a su lado. Casos aparte–, pero soy sobre todo lo que seréis cuando os atreváis a abrir un libro y coger el gusto al fascinante mundo de la lectura: soy persona.

¿Persona? Sí, persona. Sé pensar. Sé escribir. Sé leer. Sé hablar. Sé actuar. Eso, amigos macarras, es ser persona. No fumar porros, ni escuchar “música guapa” –que es un concepto amplísimo en el que cabe la música clásica, “guapa donde las haya”–, ni pegar patadas a los eruditos.

Heal the world, make it a better place for you and for me, fragmento de una canción de Michael Jackson que refleja perfectamente la situación en la que se vive ahora. Luchemos por formar un mundo en el que la gente sepa leer, y la gente que no sepa, en tal caso, que no moleste, porque todos somos personas, pero la educación que tienen algunos hace que no sean ni dignos de serlo. Lean: vivirán.

A todos los que no estén contento con que haya gente que lea: intentadlo, llegaréis a disfrutar con la lectura. Yo lo hice –varios años ha–, y no me arrepiento de ello.

3 comentarios en “23 de Abril, Día del Libro”

  1. Hola,la verdad esta buena la historia pero no era lo que buscaba, les explico que lo que querìa encontrar eran fragmentos o partes de canciones,poesìas,cuentos, historias,entre otros,que se relacionen justamente con el dìa del libro…pero hasta ahora no eh encontrado nada por el estilo.Bueno me despido,besos chau…SUERTE…

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