Textos para el Alma: Progreso y ansiedad (parte II)

  Como vimos en el artículo anterior, en una primera fase la ansiedad se fabrica. Ahora veamos que sucede en una segunda fase.

  En una segunda fase la ansiedad es reciclada.

  La persona que tiene computadora, 200 canales de televisión y no se pierde nninguna de las entrevistas de un famoso periodista (lo cual no quiere decir que sea bueno), debe vivir convencida de que el rumbo de su vida esta resuelto.

  El mundo se globalizó y el futuro está con quien tiene capital y tecnología. Es cierto que desde el Imperio de Saragón quien posee ambos dos lleva cierta ventaja sobre quien no los tiene, pero nunca eso fue tan falsamente presentado como una fatalidad de la naturaleza.

  La empresa IBM poseía todo el capital y la tecnología del mundo hasta que llegó un joven llamado Bill Gates y la doblegó apostando a la idea (de otros) de que los software (programas) serían más importantes que las computadoras mismas.   

  En 1993, cuando este joven acumuló capital y tecnología, surgieron unos muchachos de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) regalando un programa llamado Mosaic para quien quisiera navegar por Internet. Aparecieron 2 millones de clientes en tan sólo un año. 3 años después ese programita era el más caliente del mercado de los software. Su nombre: Netscape… y nació siendo regalado.

  El mundo que la computadora más subvierte es el propio mundo de la computadora. Hace quince años existía una cosa llamada DOS, sin la cual nose podía operar un ordenador. Hoy ese es un conocimiento erudito.

  Hasta no hace mucho se pensaba que las bibliotecas del futuro estarían dentro de un CD. Ahora se sabe que estas se encuentran en Internet de forma gratuita o pagando un precio ínfimo.  Esto deja en claro que si hay un futuro desconocido es el de las computadoras.

  Bill Gates, piensa que dentro de poco los ordenadores serán un regalo, como las hojitas de afeitar. En cierta forma, él sueña con un mundo en el cual todo será gratis, inclusive pedidos de McDonald´s, siempre que sea pedido a través de un programa de Microsoft. Ese es su derecho, su pensamiento, pero no es obligación de otros creer en eso y mucho menos comportarse como si eso fuera a pasar mañana.     

(Continuará).

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