Escuchen a la hormiga [parte 2 de 2]

Llega ante el Rey, una hormiga a paso firme.

 

          ¿Eres tú quien agita a la multitud reclamando mejor vivienda y servicios públicos?

          Yo solo reclamo los derechos que por ley me corresponden.

          ¡Malagradecida corresponde llamarte! ¿Acaso no recuerdas cuando anduve de candidato y lleve una despensa a tu casa?

          Pero…

          ¿Ya se te olvido que por mi, tu madre tiene lentes? ¿Qué dirá tu madre si te ve morder la mano que te dio de comer? Acuérdate cuando tuvo que ir al hospital y yo pague la consulta.

          La hormiga sin encontrar que decir agacha su cabeza y sale a toda prisa de la ratonera. El ratoncito asesor aplaude al Rey con una sonrisa abierta.

 

          Muy bien mi Rey, usted si sabe manejar la situación.

          Creo que ya esta todo listo para la visita de nuestro Supremo Gato, sin revoltosos de por medio.

          El Rey Rata abre una caja fuerte de donde saca un trozo de queso y empieza a comer con impaciencia.

 

          Mientras tanto, en un hormiguero, la hormiga valiente pensaba como mejorar el nivel de  vida, ahí en esa vecindad de mas de 50 familias de hormigas, sin alcanzar a cubrir el costo de la renta de su agujero, mirando a su anciana madre, pensaba, y de tanto pensar se le ocurrió escribir una carta al Supremo Gato, contándole todos los malos manejos del Rey Rata, pasó casi toda la noche escribiendo.

 

          Al día siguiente una congregación de ratones estaba en la plaza del pueblo, también había muchas hormigas acarreadas por las maquiladoras, esperando al Supremo Gato, la hormiga valiente aferraba fuertemente en su mano una carpeta. Todos empezaron a moverse y a rejuntarse al ver llegar al Supremo Gato escoltado por 5 gatos de combate; el Rey Rata lo recibe con un abrazo y un formal respeto, el Supremo Gato corta el listón rojo inaugurando unas nuevos arbustos de maquiladoras donde la comunidad de hormigas puedan seguir trabajando (por los mismos sueldos de miseria) demostrando así, la preocupación del Rey Rata por su pueblo. Todos aplauden en alboroto. El supremo Gato sonríe a los presentes y emprende su regreso por donde llego. La hormiga valiente apresurada alza su carpeta llamando al Supremo, que no la escucha, cuando la multitud derrumba de las manos la carpeta de la hormiga, desparramando las hojitas por doquier. El Supremo Gato desaparece rápidamente y toda la multitud se esparce, solo queda la hormiguita observando sus hojas pisoteadas en la plaza.

 

 

 

FIN

 

Autor: Martín Guevara Treviño [Desprenderse al abismo]

 

Reflexión:

En algunas ocasiones, a los líderes sociales se les encasilla como manipuladores de las masas para fines personales, más sin embargo, no debe perderse el ideal de luchar en unidad por una causa justa, cone sto no caemos en la cuenta de que toda revuelta social signifique un fin noble, más sin embargo, la ciudadanía común o como se le denomina, «Sociedad Civil» debe mantener los ojos abiertos para saber distinguir entre un suceso que se bueca por una finalidad justa, o es un simple golpeteo que beneficiará a los menos, esto tomando en cuenta que el ciudadano debe luchar por lograr ver con claridad entre las cortinas de humo que se lanzan en campañas mediaticas en prensa y televisión para favorecer, casi siempre, a la clase en el poder.

2 comentarios en «Escuchen a la hormiga [parte 2 de 2]»

  1. Pingback: Escuchen a la hormiga [parte 1 de 2]
  2. Muy bueno, nunca había visto esto y no se como llegué hasta esta página. Pero justo compartía con mis ideales, me gustó mucho el cuento al autor si tiene más que responda a mi mail o blog que estaría complacido de leerlos. Gracias.

    Responder

Deja un comentario