Citas Caprichosas XIV – Adolfo Cabrales

Buenas tardes. Hoy, en nuestro apartado dedicado a reflexiones en base a ciertas frases, voy a hablar de un tema cuya esencia he ido descubriendo con el paso de los años, y que, supongo, con el paso del tiempo iré descubriendo cada vez más y mejor. Llamé a este apartado, hace ya catorce entregas exactamente, cuando abrí el telón, Citas Caprichosas. Y la de hoy es, por completo, una verdadera cita caprichosa, pues es la primera de las veces –no creo que sea la última– que utilizo en esta sección una cita extraída de una canción, y no de un libro, una novela, un ensayo ni nada parecido. Aunque esta canción bien podría plantearse como un poema, porque es realmente poesía cantada, canción escrita en poesía, como quieran llamarla, pero es una letra excelente. No sé si pensarán lo mismo. Pero mi reflexión hoy no va sobre la canción, para eso está su correspondiente artículo en el blog de música, sino sobre lo que dicen en concreto estos dos versos.

Pues bien, comencemos. Hagan un stop, dejen prioridad al de su derecha, estacionen cuando puedan, cuando encuentren un aparcamiento libre, enciendan, en su defecto, los intermitentes de emergencia y echen el freno de mano: vamos a debatir, vamos a pensar, que no está de más en días como éste.

¿Están contentos con todo, absolutamente todo lo que han aprendido a lo largo de sus días de vida, más contados en algunos, menos en otros? ¿Están satisfechos con ciertas revelaciones que ya hubiera sido mejor que no os las hubieran hecho? Creo que todo el mundo tiene algo de lo que arrepentirse, algo que sabe y no debería saber, algo que han querido conocer y luego se han dado cuenta de que no debían haberlo intentado. Creo que todo el mundo es capaz de aprender cosas que no les conviene. Creo que a nadie se le escapará en la vida un asunto que no debería haber descubierto. Un rumor, una mentira, una travesura de niños, un crimen imperfecto, un atraso en la hora de recogida, un adelanto en el sueldo, una salida a destiempo, una respuesta, también a destiempo, una pregunta respondida cuya esencia mejor no haber conocido. Siempre, repito, siempre, creo, hay algo de lo que uno se puede arrepentir.

Yo, quizá, me arrepiento de haber conocido a cierta gente. Gente a la que tuve años y años viviendo en mi corazón y después, en cambio, me lo estrujaron, espachurraron hasta el más mínimo detalle de mi alma y hoy no son capaces de mirarme a la cara. Mejor no haber sabido, entonces, qué era lo que pensaba de mí, qué era lo que no quería decirme, qué era lo que ocultaba…

Aprendí también con el paso del tiempo, ese enemigo tan cruel, que las malas compañías, alguna vez, fueron buenas. De esto, estoy seguro, no me arrepentiré en la vida. Cambié, mi gente lo sabe, de un modo radical hace unos años, pocos realmente. Y en nada de eso tuvieron que ver ni las malas ni las buenas compañías. Pero sólo el hecho de saber qué iba a ser de mí de seguir con esas compañías, hizo que me diese cuenta, en parte, de lo que realmente era la vida. Otro factor subito venit, cum minus id manebam.

En fin, sé que darse cuenta de cosas que ya han pasado puede no servir de nada, pero también puede servir. ¿No os dais cuenta?

Por cierto, el examen de conducir, valga la intrusión del comentario aquí, lo aprobé a la primera. No es, en efecto, una de las cosas de las que me arrepienta, si bien ya lo tengo en mis manos y no puedo utilizarlo.

“Después de mucho tiempo aprendí que hay cosas que es mejor no aprender”.

Adolfo Cabrales Mato (Fito).

5 comentarios en “Citas Caprichosas XIV – Adolfo Cabrales”

  1. Adolfo Cabrales (Fito) me parece un gran artísta. Un compositor profundo que evita la banalidad en muchas de sus canciones, adquiriendo estas un gran caracter sentimental.

    Una que me gusta mucho es: «La tristeza y la alegria viajan en el mismo tren»

    Un abrazo.

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  2. Pues sí, un gran artista, no me cabe ninguna duda. Es uno de mis favoritos, y sus letras son geniales.

    Me alegra verte otra vez en casa. Espero nuevos textos tuyos. Escríbeme un Instante en un instante.

    Un abrazo.

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  3. Fito, «mi Fito» como yo le llamo. Es de lo mejorcito que hay aquí en España. Me encanta sus canciones y sus letras y espero que siga transmitiendonos buenas sensaciones y vibraciones con su música.

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