Y si habla mal de España… es español

Sé que algunos, sólo por el título, ni se interesarán por el libro, pero sé que otros, por el título precisamente, harán mención honoraria. Fernando Sánchez Dragó, autor de Gárgoris y Habidis (1978), ensayo con el que definía y alababa la España Mágica, de Muertes Paralelas (2006), novela en la que narraba el asesinato de su padre durante la guerra civil, describiendo entonces a la España Trágica, nos ofrece en este último libro que cierra un ciclo la España Hortera, la de la rebelión de la chusma, la de la telebasura, la de la mala lecha, la de las faltas de respeto.

Un ensayo en carne viva contra la patria –declarándose a sí mismo apátrida– española. Un revés acometido con una fuerza increíble contra los españoles. Un gancho que coge a la España que todos conocemos, literalmente, en bragas. En Y si habla mal de España… es español, el autor muestra claramente su enfado ante lo que ve: ante la España Hortera, ante el desagrado que le produce todo lo referente a lo español, a excepción de los toros y pocos detalles más.

Para todo aquel que esté harto de pasear por la calle y esquivar mierdas, golpes bajos, macarras, mala gente en general. Para todo el que sienta que su país –me refiero a España– cada vez está más muerto, cada vez vive más en la miseria, cada vez es más vergonzoso a su propia vista. En definitiva, para todo español que hable mal de España.

Ya lo decía Joaquín Bartrina, cuya cita da título al libro: Oyendo hablar a un hombre, fácil es / acertar dónde vio la luz del sol. / Si os alaba Inglaterra, será inglés, / si os habla mal de Prusia, es un francés, / y si habla mal de España, es español.

“El lector, como siempre, lo amará o lo odiará, pero no saldrá ileso de tan brava lucha con el ángel y el diablo de Iberia”.

370 páginas de locura contra España, contra todos sus defectos y en búsqueda –imposible, según señala el mismo autor– de cualquier aspecto positivo de ésta. Corra a leerlo, y después, opine. Seguro que en algo estará de acuerdo con el autor.

Un comentario en “Y si habla mal de España… es español”

  1. En mi opinión este libro es otro de los suyos donde lo único que leemos entre algunas verdades,es el Ego de Dragó expresandose de manera desdeñosa contra todo español, que no deja de tener razón en muchos aspectos, pero, a mi entender, exagera demasiado.

    Una de sus opiniones es que los españoles son cainitas, fratricidas y que España fue creada, que no fundada -hablando como él- con la división y por eso odia su país, “que no su tierra”, pero lo que se nota es que en esa división de España, que tanto odia, él no es imparcial, porque ya que odia tanto la división, que no se defina por ningún bando, que tiene derecho a hacerlo, pero que no me venga con el cuento de que odia el cainismo y la división española cuando el libro es un panfleto de la derecha, pro PP, anti-migración, fascista, (no soporta a los inmigrantes obreros, luego a los inmigrantes cultos los cita y los valora como a Alejandro Jodorowski.

    Según dice Dragó, quiere irse a vivir a una tierra como Japón por ser mucho más avanzada que España, lo que le convertirá en un emigrante, y español, no apátrida como él dice ser. Puesto que él parece tener todo lo negativo que refleja en su libro sobre los españoles. Todo lo que odia de España es lo que él representa, y podemos decirlo con conocimiento de causa, ya que el ochenta por ciento de este libro lo dedica a hablar exclusivamente de su persona.

    Es un libro incoherente porque más que hablar de España, habla todo el tiempode sí mismo, “mire usted” si es pesado el hombre que en medio del libro y para defender la tauromaquia, que a mí
    también me gusta y en lo que dice sobre ella estoy de acuerdo, se auto entrevistó a sí mismo con un interlocutor imaginario ¡El cual se asombraba de las opiniones del Dragó y no dejaba de

    entrever cierta admiración!, es como él cree que le vemos desde fuera, cuando lo único que vemos en él es un hombre con un Ego desmesurado, impropio de una persona mínimamente evolucionada, que presume de conocer el budismo o hinduismo … Ay cuánto le queda por aprender de esos maestros a los que dice tratar.

    Hago hincapié en esto porque éste es un hombre que ha estado en contacto íntimo con el conocimiento sagrado de la India, de los chamanes, del Zen, el Tantra, ha leído y sigue leyendo a Alain Danielou con lo “superior” que es el pensamiento de este último, para a sus setenta y tantos años no haber aprendido absolutamente nada y dar muestras insoportables de inmadurez. Dragó siempre dice que él no trata de hacer prosélitos, pero se la pasa provocando, cree él, con sus opiniones “sui generis”, también lo cree, y promoviendo sus creencias y estilo de vivir, ¿no se da cuenta que a nadie le interesa su persona?, que cuando leemos un libro escrito por él, queremos saber de lo que tiene que escribir, no tanto de él y de su insaciable necesidad de expresarse.

    El libro entero es tan reiterativo, que se cita a sí mismo todo el tiempo en artículos del periódico que ha escrito a través de los años, cita hasta el aburrimiento sus otros libros Es el colmo de un hombre que todavía le falta mucho trabajar su mente y su ego, es necesario que éste mengüe para que él crezca como escritor.

    Todo el abanico de sinónimos, adjetivos y vocablos que Dragó desborda en sus descripciones, sin duda mostraría su erudición, cultura e inteligencia, que las tiene, -aunque esta última no tanta- si no resultaran tan exageradamente excesivos e innecesarios, que convierten el libro en un auténtico “ladrillo” que nos invita al bostezo. Este parece ser el mensaje de Dragó :
    “¡Léeme, soy especial!!!”. Dragó… que ya hace muchos años que nos afeitamos ¿eh?.

    ¿Este afan en demostrarnos que él es un sabio no plasmará en realidad que lo único que tiene es un cerebro lleno de condicionamientos nacionalistas, facistas, orientalistas y un montón de cosas de las que él mismo no se ha liberado?. Utiliza sus prácicas espirituales sólo como una pose, para decirnos que es muy interesante y que sus creencias son profundas. Pero no aprendió nada de esas prácticas tan discretas y que suelen pasar desapercibidas.

    Expresa el pensamiento de Alain Daniélou y Nietsche y es lo que más admiro de su obra, porque también considero que el mundo occidental debe volver al paganismo y rescatar sus raíces. Como
    dije al principio, muchas ideas son buenas, sobre todo las que adopta de Daniélou, de manera prácticamente literal.

    El libro acusa al cristianismo y del monoteísmo, con lo que estoy totalmente de acuerdo, occidente debería liberarse de eso. Dragó define el pensamiento judeocristiano como peligroso y conflictivo, para en otras páginas, defender la enseñanza católica en las escuelas como todo buen hombre de derechas, contradiciéndose totalmente con el pensamiento de Shiva y Dionisos, al cual él dice pertenecer. En realidad lo que este hombre necesita es definir su pensamiento si piensa seguir escribiendo, ya que los pensamientos fluctúan y a él parece que le cambian a una velocidad estrepitosa.

    Dice que odia la política y que no hablaría de ella, pero el libro es un panfleto político de crítica al PSOE y sobre todo a la persona de Zapatero, “Bambi”, como él se empeña en llamarlo
    despectivamente, y no menciona ni por asomo la España de Aznar, ¿tendrá miedo o vergüenza de sacar cosas a la luz?. Cualquiera diría que soy de izquierdas, en realidad me considero apolítico,
    pero esto viene a cuento porque según él, Dragó odia la política, pero sí toma partido de un bando, en su caso el de derechas: hermano Dragó, ya que estamos tan hartos de España,

    hablemos de todos los españoles, de las dos Españas, no sólo de ésa que usted detesta, la de la izquierda, porque no piensa como usted (a lo mejor España fuera mejor si todos pensaran como usted). Por favor coherencia y sensatez a la hora de escribir sobre temas tan delicados, que lo único que está fomentando es la división y el odio, lo que usted tanto detesta de España.

    Dice que a España le queda poco para desaparecer, ¿pero cuándo se ha visto?, que con tanta migración y Comunidades Autónomas es una España invertebrada a punto de romperse.

    El mismo fatalismo de Rajoy por el cual votó. Un recurso de la derecha muy manoseado. ¿Cómo un hombre tan culto como es Dragó puede tener tanta estrechez de miras a la hora de evaluar la
    realidad actual comparándola con la historia?.

    Un buen ejemplo de país lleno de diferencias es Reino Unido, que sus fronteras no son ni siquiera Comunidades Autónomas, son países con sus idiomas, cultura, nacionalismos, maneras de
    pensar, partidos políticos etc…, sin que por eso ese sea una nación invertebrada. El Reino Unido está formado por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, ¿quié se atreve a decir que eso es un proyecto de nación y no una nación como debe de ser?, Entonces porque España tiene Comunidades Autónomas este caballero se empeña en decir que es un país que no cuajó.

    En Italia, donde el vivió cuatro años, existen divisiones mucho más profundas y no por eso a desaparecido como nación.

    Si los nacionalistas radicales no dejan de ser una minoría, pero que hace mucho ruido.

    Vamos Dragó, también son ganas de joder.

    Habla en este libro de que el Roma cayó por los extranjeros bárbaros y que Europa caerá de la misma manera (atacando la migración), otra vez la poca amplitud de miras, si los europeos caen será por su despoblación, por su consumismo y desarrollo, su poca coordinación etc…, los extranjeros no tuvieran motivos de venir aquí si primero los europeos no hubiesen conquistado a
    todo el mundo, destruyendo culturas, civilizaciones y razas enteras, ¿acaso con su cultura es incapaz de ver que esto es una evolución natural de la historia, que los habitantes de esas colonias europeas ya empobrecidas ahora vengan a ampararse en el cobijo de la bonanza de sus

    madres patrias? ¿que esto es una ley de causa y efecto?, ¿ cómo un hombre tan versado en religiones orientales se pierde entre la maraña de los pensamientos occidentales de derechas o de
    izquierdas, mostrando no haberse enterado de nada de esas filosofías?

    ¿No se da cuenta de que el mundo es como es y no como quisieramos que fuera? El mismo dice que hay que aceptarlo tal como es, según el pensamiento Shivaita, y encontrar su lugar en el mundo, pues eso es lo que está sucediendo ahora, Señor Dragó ¿es que no se ha dado cuenta?

    ¿o es que como siempre va a pecar de incoherencia de pensamiento?. Quizá su diálogo interno funciona a tal volumen que no le deja percibir otras cosas.

    A ver si sigue admirando ahora al payaso de Sarkozy, del cual en su libro dice que de haber tenido la oportunidad habría votato por él para gobernar España, ¡que Dios nos libre!.

    En fin no es más que un libro de los de ahora muy promovido, muchas páginas, muy político y que al fin tirará muchísimas ediciones, porque esas cosas mediáticas suelen vender, pero carece de profundidad analítica por su parcialidad y sus prejuicios.

    Este autor también es víctima de lo mediático que tanto critica, y de ello vive, aunque se defina como un “estoyvueltodetodo”, es un hombre que vive de los medios y de la gente de ahora que
    compra libros con carátula bonita y luego son abandonados en las estanterías y, lamentablemente (o afortunadamente) sólo los leen los que piensan como él, los de su bando. Y en ese bando, los
    que leen, sólo leen libros que vienen de esos predios. y algún “despistado” como yo, que esperaba encontrar un análisis sociológico más interesante sobre los españoles. Ya que es más superficial y partidista de lo que yo pensaba, por lo menos me hubiera gustado que el libro me diviertiese o entretuviera, pero hay que licuar tanta paja que mete Dragó, que eso resulta difícil.

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