(Las lágrimas le empapaban el rostro cuando se dictó sentencia). Cuando Arnaldo y Eduardo llegaron a su casa, todo era normal. El mayordomo, la sinfonía Júpiter de Mozart de fondo, la luz clara que penetraba por las cortinas a través de las ventanas. El señor de la casa hizo un ruido de carraspeo, con marcada [...]
(Se encontraba incómodo, así que deseó que terminara la situación. Cuando se reunió con su padre después de la sesión, una sonrisa de satisfacción escapó a su boca). Sin haber dictado sentencia, el juicio fue finalmente aplazado para la semana siguiente. El abogado Ruiz, contratado por Arnaldo, buscó la posibilidad de encontrar un grupo de [...]
Esteban se encontraba en el estrado el día del juicio. Era un tipo joven, de unos treinta años, que se había dedicado a trabajar en pizzerías y en bares como camarero. Vestía una camisa blanca cuyo cuello dejaba entrever el abundante vello de su pecho, tenía dos botones desabrochados. Los pantalones no se podían ver [...]
(No podía creer que estuviesen sospechando de su padre). —Vamos a ver si lo he entendido —estaba diciendo el policía. Se encontraban en la sala de interrogatorios, el policía de pie, dando vueltas por la habitación mientras hablaba, y el resto de los presentes sentados, cada uno en sus sillas, con sus vasos de plástico [...]
(Quizá le viniera bien dar un paseo. Pero la intención sólo se quedó en el propósito). Al día siguiente, alguien llamó a la puerta. Arnaldo estaba en el umbral cuando su hijo abrió. —Hola, hijo. ¿Qué tal estás? —fue la pregunta que Arnaldo formuló, a sabiendas, más o menos, de cuál sería la respuesta. [...]
(El ahora huérfano de madre se abrazó a su amiga y derramó las lágrimas más amargas y angustiosas que hubiera llorado en toda su vida.) Esa misma noche, Edu no podía dormir y se dispuso a buscar entre los papeles de su madre el libro que estaba escribiendo. Su madre era tradicional y no [...]
(Dio varios pasos por el salón y terminó sentándose en el sofá. Estoy segura, se dijo una y otra vez, es una broma, es una broma). A las tres menos cuarto de la tarde del martes veintiuno de marzo, Eduardo volvía del instituto cuando se encontró con una multitud de gente alrededor de unas vallas [...]
(Pero, pese a todo el agobio y cansancio propio de un niño de esa edad y del trabajo escolar, no durmió tan plácidamente). Alguien estaba escribiendo en un folio y Eduardo sentía una pena interior que nunca antes había sentido. Escribía lo que parecía ser una carta de despedida. Cuando terminó, firmó la carta y [...]
(Cuando el hombre miró hacia María José, ella pudo reconocer quién era. Míchel, un amigo al que ya no le hacía ilusión ver). —De salvador sólo tiene el nombre, ¿eh? —dijo el hombre, añadiendo un tono de cortesía al mismo tiempo que trataba de hacer reír a la mujer. —Míchel. Pero ¿trabajas aquí? —Llevaba [...]
Presagio es un relato que escribí hace tiempo y que no se ha publicado en ningún sitio. Por eso aprovecho para que los presentes lo lean y, en su caso, si quieren, opinen. Se dividirá en varias partes y se publicará entre dos y tres veces por semana. Espero que les guste. Les dejo con el [...]