Mi primer beso número Cien
Sonreías taciturna, encogías sublime tu inocencia, esmeraldas, crisantemos y gardenias flotaban invisibles entre el fulgor de tu mirada, tu cabellera de rizos castaños pintando las estrellas y una luna de miel y caramelo que robaba tu dulzura. Pensaba, dudaba y temblaba en el camino, calles con tu nombre, sombras con tu ausencia y el temor tan desafiante de no besarte nunca.
Era la noche cien, el día doscientos, el suspiro quinientos, las manos mil, el temblor primero. Los nervios deslizantes, entre manos sudorosas que escribían tu nombre. Aquella puerta inmensa, llena de sorpresas, segundos, promesas y te quieros, clamaba terca tu llegada, contenía tu sonrisa, sostenía mi cuerpo. No recuerdo tu vestido, ni tu blusa, ni tu falda, ni tus aretes, ni tu gorra, ni tu sombrero, no recuerdo nada más que a ti. No recuerdo nada más que tu felicidad, tu risa, la luz de una luna reflejada en tus mejillas, figuras tan diversas las de tu cuerpo, flechas de terciopelo, remolinos de viento seguidos por una estela de bronces, jazmines y susurros tan fuertes, atemorizados e inertes ante tu pupila de abeja entre flores. La noche corría al compás de mis emociones, montañas empinadas veía en lontananza, paraísos tropicales tenía en mis sueños. Fuiste como la primavera, tenías una flor colgada en tu cabello, caías como el otoño entre mis brazos, me mirabas desafiante como el invierno y sin la certeza del tiempo, te enredaste en mis labios como las madreselvas.
Fue la vez primera de cien que daba un beso, fue la vez primera de mil que una silueta de cerezos sonreía en mis ojos, fue la vez primera de todas que sentía un te quiero. La comisura de tus labios, cauta, sutil y delicada me tenía cautivo, aquella hoja de tu boca, moviéndose tan simple, escurriendo gotas de ilusión entre mis dientes y cambios en el timón de tu cabeza, nos soltaba a navegar como navío en oriente, sin norte, sin América, sin nadie.
La noche sonreía cómplice a tus espaldas y la realidad tan cruel de un beso tan perfecto que sigue viniendo.


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