La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón.
Ha sido una noche fantástica la que he pasado junto a esta novela. Me explico. 130 páginas pueden costar más o costar menos leerlas, en este caso, no me costaron nada, bastaron dos horas y media para empaparme el final de la novela, y –créanme– la he disfrutado más de lo que esperaba que me hubiera gustado si la leía a trozos de 40 o 50 páginas. Una vez vista esta pequeña opinión verídica sobre la lectura del libro, procederé a hacer las correspondientes alabanzas que se merece.
No se merece las alabanzas que se pueda merecer una novela de Pío Baroja o de Miguel de Unamuno, es evidente, pero sí que se merece algunas alabanzas en cuanto a otros aspectos se refiere. Utiliza un lenguaje bastante claro, con ramalazos de cultismos de vez en cuando, pero siempre con una prosa muy, pero que muy ligera, lo cual la hace atractiva. El choque con el lenguaje puede resultar extraño como me resultó a mí al principio, pues al comenzar la novela, el protagonista tiene diez años, ¿cómo, entonces, puede utilizar un chico de diez años semejantes términos? La historia, como técnica global que se utiliza bastante en la narrativa, está narrada en pasado, luego en el futuro es cuando el protagonista conoce tantas palabras cultas, pues narra desde su madurez. Bien, dicho esto, y una vez hecho un pequeño comentario crítico acerca del lenguaje que utiliza el narrador, procederé a explicar brevemente el argumento, sin dar –por supuesto– datos claves a revelar porque si no, no tendría gracia alguna leer la novela.
Daniel Sempere es un chico de diez años que vive con su padre, quien está encargado de llevar adelante una librería, y sin su madre, que murió en la Guerra Civil. Su padre opta un día por llevarle a lo que llaman el Cementerio de los Libros Olvidados, un lugar donde las estanterías llenas de libros viejos o usados abundan. Era tradición llevar al hijo a ese lugar para que escogiera un libro y lo tomara como su amigo, protegiéndolo de todo peligro. Es entonces cuando Daniel empieza a buscar por entre las estanterías y toma el libro que le pareció atractivo tanto por el lomo bordado como por el título: La Sombra del Viento, de un tal Julián Carax. En poco tiempo el muchacho habrá leído la novela y se interesará por buscar otras obras del mismo autor, pero se da cuenta de que no hay más obras en la calle, de que las demás novelas han sido descatalogadas, quemadas por un individuo cuya identidad se desconoce. El individuo se hace llamar Laín de Coubert, quien en la novela que Daniel acaba de leer era el diablo, y se dedica a quemar los libros de ese autor olvidado que era Julián Carax. Con todo, una bonita historia de amor acontece entre los sucesos de suspense, para aliviar un poco la tensión del lector al mismo tiempo que la de los personajes del libro.
En definitiva, muy buena novela en cuanto a su argumento se refiere. Como ya dije en otro artículo antes, al igual que Los Pilares de la Tierra, sí: es un best seller, ¿y qué? Cómprenlo, léanlo y me dirán. Además, también se ha publicado recientemente la segunda parte de este libro –como avisé del de Ken Follet–, así que es un buen momento para tomarlo y devorarlo en poco tiempo, porque os durará poco tiempo. Es una lectura tan amena, tan divertida, tan ligera, tan comprensible y a la vez tan intrigante, tan exquisita, tan excitante, que os hará sentir algo para lo que está hecha la lectura: pasión por la misma.


sombraa deL viiento mee encanta
ees eeL mao carLos ruiz zafon, a qui os dejo unas frases de ojas aL azar, pero lleeros el Liebro estan llenas de frases preciosas:
-hay peores carceLes que Las paLabras
-juLian me había dicho aLguna vez que un reLato era una carta que el autor se escribe asi mismo para contarde cosas que de otro modo no podria averiguar
-eL tiempo me ha a enseñado a no perder Las espersanzas, pero a no confiar demasiado en eLLas.
paginas 524,525,526 unas de Las mas bonitas para mii
Pues sí, son buenas frases las que escribe Zafón en estas páginas. Me han dicho que en el segundo libro también esconde joyas como esas, pero yo aún lo he leído, y creo que dejaré transcurrir el tiempo porque aún tengo mayores inquietudes literarias. Gracias por hacerme recordar esas frases.
Saludos