Todo se transforma en un abismo de irrevocable soledad y melancolía. La tinta de mis versos sudan la fiebre de un corazón latente bajo la mortecina luz que ofrece la luna.
Observo figuras fantasmales, tal vez presagios del pasado, náufragos del alma, ante la piel que anhela la calma.
Conozco el tormento, su delirio y dolores, pero no su causa. Aparece de forma imprevista arrancándome sonrisas y apagando la mirada. Y justo cuando la asfixia acaricia mi cuerpo, todo cesa y alcanzo una especie de éxtasis. Es en ese instante cuando la vida continúa su curso.
fotografía es propiedad de : Ayanai
Artículos relacionados que recomendamos leer:
- Instantes: Noche de alcohol. Las calles se dilatan y florean las sonrisas en los...
- Instantes La tarde agoniza en las cenizas de un cielo arrebolado,...
- Instantes: Lágrimas de Jazz. Se apagan las luces, se sube el telón. Aparece con...
- Instantes: Olores urbanos Con las manos en los bolsillos voy bajando la avenida...
- Instantes: Cuando el tiempo se congela Cuando el tiempo se congela siento tu mirada clavarse en...
Más artículos sobre: Instantes.
Ver todo dentro de la categoría General, Reflexiones.
José Manuel Benítez Ariza – Vacaciones de invierno
100 años del nacimiento de Odysséas Elýtis
100 años del nacimiento de Henri Troyat
