En el centro de mi piso, en el sillón, en el silencio de las circunstancias, de esta ciudad que palpita en las fronteras de mis cristales, pasa inadvertida la vida. Ajados sentimientos en el estridente grito de un susurro me hacen prestar atención a lo que captan mis oídos; el sonido del frigorífico, un grifo goteando, el eco de la puerta del vecino, el crujir de los muebles viejos, unos pasos que se alejan otros que se acercan por las escaleras, un timbre lejano, el exterior. Por el doble cristal de las ventanas se filtra la densidad del tráfico, las bocinas nerviosas y siniestras, los gritos de mercaderes, las grúas jornaleras, el silbido de un gendarme, la ambulancia despavorida, la ciudad que late en esta tarde de lunes, en este mes de enero. La ciudad y su silencio, el silencio de mi cigarro consumiéndose en la soledad del apartamento, el sonido de un adiós, el silencio.
Artículos relacionados que recomendamos leer:
- Instantes: Parte 1. Silencio rural. La civilización se mezcla en el horizonte desapareciendo por el...
- Instantes: El blues de sus tacones El viento levanta espirales de hojarasca diluyéndose en la noche...
- Instantes (Lluvia en la ciudad) Amanece una ciudad sumida de melancolía. Llueve, monotonía de lluvia...
- Instantes: Lágrimas de Jazz. Se apagan las luces, se sube el telón. Aparece con...
- Instantes: Escapando de mi. Con el sol refractándose en mis rayban, el coche avanza por...
Más artículos sobre: Instantes, Silencio urbano.
Ver todo dentro de la categoría General, Reflexiones, Relatos.
José Manuel Benítez Ariza – Vacaciones de invierno
100 años del nacimiento de Odysséas Elýtis
100 años del nacimiento de Henri Troyat

{ 1 comentario… léelo a continuación o agrega uno }
palpita y palpita