Con el Green River de la Credencce dejo atrás la ciudad y me siento vivo. En el horizonte se perfila el principio de los campos, una recta y Bullas de fondo envuelta entre una luz crepúscular. Acelero la marcha, llevo semanas sin pisar sus tierras y una gélida brisa me atrapa y me seduce. Me lanzo de cabeza a los campos, donde ante mi sorpresa el ambiente está plagado de una mezcolanza rosa y blanquecina. Son los almendros que esparcen su flor ante la nueva cosecha y su arroma de almendra virgen penetra hasta mis entrañas. Nunca sentí tan de cerca el presagio de la primavera y me olvido del invierno y sus tristes días. Bajo del coche e incrustando la nariz entre sus pétalos me doy cuenta de lo rico que soy al poder tener de cerca estos paisajes, de sentir este arroma a dama virgen.
Artículos relacionados que recomendamos leer:
- Instantes: Flor de otoño El alba abre paso a las doradas lanzas terráqueas, que...
- Una flor para el amor Nina Berberova es una autora rusa que nos relata que...
- Instantes: Amanecer en los campos En la arrogancia de unos párpados pesados se incrusta un...
- Instantes: Campos mojados. Un silencio anuncia el principio de un instante. Los pájaros...
- Instantes: Día de vendimia Amanece entre las pámpanas. Cada rayo de sol resquebraja las...
Más artículos sobre: Instantes, La flor del almendro.
Ver todo dentro de la categoría Reflexiones, Relatos.
José Manuel Benítez Ariza – Vacaciones de invierno
100 años del nacimiento de Odysséas Elýtis
100 años del nacimiento de Henri Troyat

{ 1 comentario… léelo a continuación o agrega uno }
diooooossssss
viva Bullas, o como decimos nosotros Bullah
es nuestro puto paraiso
Green river: tantan tananananana tan tan tanananana, eso si que es pureza, ver bullas desde la recta de las cañas escuchando eso