Instantes: A un ilustre canutillo.

Calibrando el peso de tu aliento mezclo tus entrañas con tabaco, saliba y viento. Es un juego de muñecas lo que implican tus costuras. Con el corazón de tierra y tu resina de hada enferma prendo fuego a la vida y sonrío carcajadas de un aire denso. Tu cuerpo se consume en aceite de ceniza dejando mi boca seca, abriendo un universo. Ya no siento las piernas, ya no siento nada, tu colilla yace despierta en una cama de agua. Observo como la brisa arrastra tu estela traviesa acariciando mis cabellos, entrando por mis oidos silbando melodías de tierras lejanas. Busco en mis bolsillos otro poco de tí. Vuelvo a soñarte entre papel, saliba y viento.

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José María febrero 25, 2009 a las 4:01 am

si lee esto el julai se le saltan las lágrimas, jajajaja

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sol de infancia febrero 25, 2009 a las 2:17 pm

El Julai lo hubiera escrito mucho mejor, tú y yo lo sabemos, el lo siente. Menuda maquina.

Un abrazo.

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