Henri Troyat – La sonrisa de Eva

Tal como prometimos a principios de este mes que ya está a punto de terminar, vamos a dedicar una sesión a una breve muestra de la obra del francés Henri Troyat, de cuyo nacimiento se cumplió el día primero de noviembre el primer centenario. Henri Troyat, autor del que dijimos que a pesar de vivir en el siglo XX escribía con el estilo de la literatura realista de la segunda mitad del XIX, demuestra un perfecto dominio de dicha técnica en los relatos cortos que traemos a colación para esta entrada: los que componen La sonrisa de Eva.

Publicado en Francia en 1964 y en España en 1966 bajo el sello de la editorial Plaza & Janés, en una traducción a cargo de J. Ferrer Aleu, La sonrisa de Eva (en francés Le geste d’Ève) es una colección de nueve relatos que son nueve joyas. Con argumentos muy sencillos y hermosas descripciones, y sin peripecias ni experimentaciones en la narrativa —sencillez que, en efecto, caracteriza en parte el estilo decimonónico—, el autor desarrolla nueve historias con personajes entrañables hacia los cuales el lector siente una cercanía extraordinaria, una complicidad que no se ve truncada por la brevedad de los textos, lo cual es un logro. Personajes como Ginette Parpain, Marcel Lobligeois, Maurice Ballotin, Madame de Montcaillou o Ernest Lebeauju son algunos de los protagonistas de estos pequeños fragmentos de Historia, anécdotas que tratan desde temas íntimos (la virgen manicura de cuarenta años que se enamora de uno de sus clientes), temas psicológicos (la misantropía de Ernest Lebeauju), hasta temas universales como la muerte desde sus distintas vertientes (el sacrificio de Bouboule, la soledad de Maurice Ballotin).

Todos los argumentos, pues, tienen esa sencillez característica de las historias decimonónicas, donde lo más importante es el discurso: en este caso, el discurso es una narración que mantiene un tono idéntico en cada frase y que conduce al lector por los entresijos de las vidas íntimas de los personajes. La sorpresa de que un cuadro muestre la identidad de dos personas en un rincón donde antes no había nadie; la emoción de ver una sonrisa que pique los billetes del metro y que luego no se acuerde de su cliente; el extraño suceso de que las campanas de una iglesia suenen por sí solas y un demonio se lleve a una persona; todos estos descubrimientos no serían nada sin la narración de una voz que siempre es la misma y siempre se adapta al tono necesario de cada asunto.

Si tuviera que escoger entre uno de los relatos, dudaría entre el suspense de «El mejor cliente», la explosión final del «Regreso de Versalles», la innombrable sorpresa de «Mármol de imitación» y las casualidades de «La sonrisa de Eva». No sabría con cuál quedarme, porque todos los relatos incluidos en este volumen merecen la pena, cada uno por un motivo diferente. De manera que para introducir al lector en la obra de Henri Troyat, puede ser muy útil esta pequeña colección, que no abarca sino 150 páginas llenas de emoción desde la primera a la última. Una lectura muy recomendable.

 

4 comentarios en «Henri Troyat – La sonrisa de Eva»

  1. Publicado en Francia en 1964 y en España en 1966 bajo el sello de la editorial Plaza & Janés, en una traducción a cargo de J. Ferrer Aleu, La sonrisa de Eva (en francés Le geste d’Ève) es una colección de nueve relatos que son nueve joyas.

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