Diosa de Papel (XIX Asesino descubierto)

Diosa de Papel (XIX Asesino descubierto).
Diosa de Papel (XIX Asesino descubierto).

     —No deberías ser tan asustadiza. El asesino debe andar muy lejos de aquí.

     Kenny toma lentamente de la mesa un cuchillo.

     —Nunca se sabe. Por eso hay que estar siempre preparadas. —Nora se vuelve sorprendiéndose con su amiga que lleva el cuchillo en su mano.

     —¿Te ayudo a hacer la comida? —sonríe, Kenny.

     —Puedes empezar por picar la comida.

29.

     El Comandante Josué Balbuena sentado tras su escritorio, frente a él, estaban Anabel y el dueto de reporteros.

     —¡No puede ser! —refunfuña el Comandante.

     —Sí lo es —espeta la reportera. —Y además traemos la prueba contundente. Venga con nosotros.

     Salen de la oficina hasta llegar al automóvil de los reporteros, estos muestran al Comandante lo que llevaban en la cajuela de su auto. Se trataba de un impermeable con machas de lodo.

     —Lo encontramos enterrado en la tumba de la señora Renata Doria. A nadie se le ocurrió buscar ahí. —le dice la reportera al Comandante.

     —¿Profanaron una tumba? —indignado el Comandante.

     —El resultado dispensa la acción. —intercede, Anabel.

     —Debo admitir que fue un buen trabajo, pero no me han entregado al asesino. Eso es lo más importante.

     —Ya le dijimos de quién se trata. ¡Atrápelo! —dice la reportera. —Compare las muestras de sangre en el impermeable, tendrá las pruebas contundentes.

     —Está bien. Pero ahora deben dejarnos actuar seriamente, sin intromisiones.

     —No pida eso, Comandante. Después de todo nos merecemos cubrir la noticia al cien porciento, nosotros hicimos prácticamente su trabajo. —sonríe el camarógrafo.

30.

     Sentadas sobre el sofá las modelos vestían ropas ligeras, veían la televisión. Kenny lleva entre sus manos una rosa blanca en botón, mira fijamente al televisor.

     —Estuvo sabrosa la comida. —dice Kenny.

     —Sí. Deberíamos prepararla más seguido, porque eso de comer pizza y tacos nos va hacer engordar y adiós nuestra carrera de modelos. —sonríe Nora.

     A lo lejos se escucha el ulular de las sirenas de patrullas; Kenny se pone un poco nerviosa, sin que lo note su amiga.

     —Tengo un mal presentimiento. —comenta Kenny.

     —No te sugestiones. ¿Qué puede pasar?

     Nora vuelve su atención al televisor, tranquila. Mientras tanto Kenny se torna preocupada, la rosa blanca temblaba junto a la mano que la sujetaba. El sonido de las sirenas acrecienta cada vez más, era perceptible que se aproximaban.

     El timbre de la puerta suena, a Kenny se le paraliza la vista fijamente sin parpadear, observando la puerta.

     —¡Zafo! Abre tú. —dice Nora.

     Kenny solo sigue observando la puerta, con la rosa en sus manos. Se escucha de nueva cuenta el timbre; Kenny reacciona y poniéndose en pie titubeante, abre con un movimiento rápido. La rosa blanca cae a sus pies al encontrarse los rostros de Anabel, el Comandante y policías que lo acompañaban.

     —Supo fingir muy bien, señorita. —espeta el Comandante. —Se acabo todo.

     Nora apaga el televisor y llega hasta la escena, interrogando.

     —¿Qué es lo que sucede? ¿Qué hace aquí, Comandante?

—Usted ha estado viviendo al lado de una asesina.

     Nora queda atónita al escuchar las palabras de Josue, mientras Anabel no puede controlarse más y se lanza contra Kenny.

     —¡Maldita asesina! – grita Anabél. 

 

Continuara…

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