Cell, de Stephen King
La recomendación literaria semanal corresponde hoy al género de terror. Dentro de éste, el autor es uno de los más marcados de su ámbito.
Se conoció como El Pulso al momento en el que los móviles empezaron a sonar. El producto de estas llamadas fue un desastre en el que Clayton Riddell, dibujante de cómics recién contratado que no se tendría que preocupar más por tener que dar clases para mantener a su familia, se verá junto con varios supervivientes. Todos los demás parecen endemoniados. Sólo con coger el teléfono móvil todos reaccionaron de un modo extremadamente extraño: parecieron zombis, cada vez más inteligentes, cada vez más organizados para matar en conjunto y no entre ellos, sino a los pocos supervivientes restantes.
La novela, escrita por el rey del terror, Stephen King, nos lleva a cuatrocientas páginas de una sensación extraña, casi alarmante en ocasiones y conmovedora en otras ocasiones –como toda novela de terror debe contener en su lectura–. Publicada inicialmente en España en Plaza Janés en septiembre de 2006, es una de las novelas que el lector de obras de terror apreciará con buen gusto, como yo la aprecié en su momento. Stephen King nos impresiona de nuevo con uno de sus raros argumentos, con los sucesos que sólo a su ingenio se le pueden ocurrir.
Por otra parte, informo de que también existe una edición de bolsillo, cuya editorial desconozco realmente porque esta obra es para tenerla en edición de pasta dura entre otras tantas en la biblioteca de cada particular. Cada uno con sus gustos, pues informado quede que existe una segunda edición de bolsillo, para aquellos que sólo les interese leer la novela y olvidarla. Yo, desde luego, no la olvido, pues ha sido uno de los mejores libros que han pasado por mis manos y por cuyas letras han pasado mis ojos. Simplemente, lo recomiendo.
Evidentemente, los primeros lectores de Stephen King –siempre hay alguno que empieza tardío– se impresionarán por las rarezas que el autor incluye en su prosa, tan ligera de lectura, por otra parte, que “entra del tirón” –como dicen por mi pueblo los gustan de este tipo de literatura–.
Stephen King, el maestro del terror, vive en Maine, y no tiene teléfono móvil –palabras textuales de la sinopsis del libro–. Imagínense, pues, la idea del autor referente a los teléfonos móviles.
La obra es de lectura amena, dada la cantidad de divisiones que contienen sus capítulos, lo que a muchos lectores –yo entre ellos– les favorece a la hora de estar leyendo a las dos de la madrugada. Además, encontrarán diferentes pequeñas historias dentro del relato que les proporcionarán diferentes sensaciones, desde placer hasta terror, desde felicidad hasta –sí– tristeza. Si pudiera contar el final, lo contaba, pero mejor dejar la trama en el aire para que cada interesado o interesada, lector o lectora de terror vaya en busca del libro. Aquellos amantes de la novela de terror no se arrepentirán. Claro está que hay obras mejores, pero es una buena ocasión para volver la vista atrás y dejar un poco a un lado durante un instante las novelas de Agatha Christie u otras por el estilo.


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