Los universitarios

¿qué les importaba

lo que esa noche iban a decir

de weber, de marx, de durkheim?

fue más fuerte aquella túnica de seda

que envolvió la mirada más dulce del otoño

y escaparon,

fundidos en una cósmica complicidad.

¿Qué les importaba

si amanecía jueves

o domingo

o lunes

si había que trabajar al otro día

o si la bolsa había bajado en wall street?

ellos eligieron un programa más sencillo

y decidieron cambiar la discusión

ya no importaba el ordene de las cosas

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Pobre de nosotros, o mejor de ti

Pobre de nosotros que jugamos a engañarnos dulcemente Pensamos que amarnos era así tan sencillamente cruel como matarnos Orgasmos sin nubes ni escaleras. Donde tú dejaste el vestido y las flores yo perdí mis verdades harapientas; y vaya a saber donde quedaron en qué árbol desnudo las enroscó el viento. Sutileza en las muñecas para decir adiós, ya no te quiero; pero tu lágrima se vio aunque hayas creído ocultarla<br

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Para leer en el umbral de un zaguán una noche de lluvia después a la vuelta del bar

               Para leer en el umbral de un zaguán una noche de lluvia después a la vuelta del bar

 

Se me apagaron todas las luces del barrio

Se me perdió el cartel de este callejón

No encuentro las puertas ni tengo las llaves

No le encuentro vueltas a este cascarón

La noche nos es buena me quede sin rostro

Voy a ver que pasa hasta que salga el sol

Acomodo una después otra nalga

Tiro mis desgracias sobre el escalón

El viejo mas bueno de toda la cuadra

Viaja a contramano en monopatín

Una mujer gorda desde la ventana

Le grita al borracho que orinó el jardín

Con toda la furia del recuerdo amargo

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Yo no soy

YO NO SOY…

 

Todavía mando cartas

Por correo postal

A veces juego a las damas

Me emborracho en algún bar.

 

Tengo muy pocos amigos

Pero amigos de verdad

De esos que ponen la espalda

Cuando se cruza el puñal.

 

Me gusta andar por las calles

Cuando empieza a lloviznar

Pisar hojas en otoño

Abrazar mi libertad

 

Tengo un saco medio roto

Dos camisas y un placard

Dos libretas con poesías

Y una foto familiar

 

Yo ya se que no soy

De seguro que no soy

No soy el chico moderno

Que una vez buscabas vos

 

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loco

                                    LOCO

 

y…

me quede solo viste

solo…

algunas veces

los solos enloquecen

y viceversa.

Armo tabaco

Tomo vino y una vez

Fume porro en una plaza

Estoy solo viste… solo

Y los locos sabemos del tema

Comemos cuando se puede

Hablamos cuando no hay nadie

Reimos con el que llora

Cogemos de vez en cuando

Si solo

Y tambien tomo vino

Y para uqe tantas vueltas?

Mas de una vez

Fume porros en las plazas

Y me volví mas loco

Y me volví mas solo

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Rumbo a la eternidad

A paso firme por el camino

doy la cara a mi destino

con mis ganas de vivir,

yo no me voy a rendir.

 

No dejaré morir los sueños

aunque sean muy pequeños

cuando nace una canción

yo lo hago de corazón.

 

Quiero marcar mis propias huellas

el mundo tiene cosas bellas

que podemos disfrutar

solo hay que saber mirar.

 

Rumbo a la eternidad

las alas al volar,

nadie me detendrá

el aire de libertad.

 

Mi ruta es al cielo

lucharé por lo que quiero

con la fuerza del anhelo

he de llegar.

 

Autor: Martín Guevara Treviño

Safo de Lesbos

Safo nació en los últimos años del siglo VII aC en la isla de lesbos, en una prospera y aristócrata familia. El padre de Safo se dedicaba a la comercialización de vinos y ella ocupó su lugar sosteniendo su negocio familiar luego de su muerte.

Safo se encaro de fundar una escuela para jóvenes mujeres. Y a ellas dedico gran parte de sus versos. En la actualidad su nombre se identifica plenamente con el amor entre mujeres, al punto de haberse en un adjetivo. Safico es lo que

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No saber vivir

Aquellas tardes de patines

ya no van a regresar.

Ya no están, ya no están.

 

Y si el tiempo regresara

hay tantas cosas que cambiar

tantas palabras que mi boca

no pudo pronunciar.

 

Solo por ser un hombrecito

no me quise yo ablandar

y gane, soledad.

 

Y si el tiempo regresara

hay tantas cosas que cambiar

tantas caricias que mis brazos

no pudieron apretar.

 

Tantas cosas hacen falta

ya no es la misma ciudad.

No me  encontrado tu voz.

Ni tus ganas de cantar.

Las mañanas o las tardes

gustosos de patinar.

 

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