Brujas Infiltradas (20 La casa del río)

—Son ustedes muy amables. —sonreía mientras nos hablaba—. Pero las condiciones del clima no me favorecen, y la verdad no quiero estar aquí importunándolos durante días indefinidos. El cielo no está de mi lado en éste tiempo. Nada parece estar a mi favor ahora.

   —Claro que no es ninguna molestia. —le dije—. Además, Carolina se ha llevado muy bien contigo. Sería bueno que compartiera con alguién, aunque sea sólo un corto tiempo.

   —Se los agradezco demasiado, pero creo que es mejor que vaya a un hotel. Me incomoda dar molestias.

   —¡Claro que no! —objetó Carolina—. Si lo que quieres, es no estar en ésta casa, puedes irte a la casa del río.

   —Carolina tiene razón. Es una casa vieja pero está acogedora. Eso si te lo advierto, es muy visible su falta de uso. Los años y la soledad la han deteriorado.

   —Son ustedes muy amables. Nunca acabaré de pagarles todos sus favores.

   —No se diga más. Es hora de visitar la casa del río.

     La casa del río, es una casa grande y vieja, sus paredes son de adobe y está pintada de un color blanco, pero el paso del tiempo y el descuido la ha cubierto con un poco de moho. Esta casa es la residencia en vida del tío Camilo, desde su muerte nos hemos ocupado poco de ella, la vieja Simona dice que es malo atraer los recuerdos de los muertos, por eso la hemos mantenido distante. Alejada, casi hasta el olvido.

Continuará…

Autor: Martín Guevara Treviño

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